CAPÍTULO 13º-LLAMADAS NOCTURNAS

No podía seguir así, su vida era una puta mierda, no valía nada. Ésa fue la conclusión que Víctor sacó después de varias horas de deliberación etílica.
De pronto, el teléfono comenzó a sonar. No podía ser, eran las cinco y treinta y ocho. Joder, vuelve la garganta profunda, pensó Víctor.
-Aló?
-...
-¿Quién eres cabrón? ¿Qué le estáis haciendo a mi hija, vellacos?
-tsss. Calma Víctor, no hace falta ponerse serios. En los 80 no tenías ese genio, eh? Lo que puede llegar a hacer el alcohol. Escucha, vete mañana por la tarde al viejo matadero. No te preocupes, Víctor, que todo esto no es tan extraño como parece, poco a poco comenzarás a recordar...
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charly -